4 ago. 2010

¿A dónde va lo que quiero hacer y no hago? ¿A dónde va lo que quiero decir y no lo digo? ¿A dónde va lo que no me permito sentir?
me gustaría que lo que no digo caiga en el olvido, pero lo que no digo se acumula en el cuerpo, me llena el alma de gritos mudos. Lo que no digo se transforma en insomnio, en dolor de garganta.

Lo que no digo se transforma en nostalgia, en destiempo.
Lo que no digo se transforma en error.
Lo que no digo se transforma en deber, en deuda, en asignatura pendiente
Las palabras que no digo se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración.
Lo que no digo, no muere, nos mata. 
Lo que no digo se transforma en trauma, en veneno que mata el alma. 
Lo que no digo me encierra en el pasado.

 Lo que no digo se 
transforma en herida abierta.